La afición de la Reina María Antonieta por las tartas

De la dinastía francesa se habla mucho, sobre todo por las excentricidades que éstos tenían, al punto que hoy en día nos puede generar curiosidad, incluso asco.

Pero no queremos hablar de cosas escatológicas, ya que la ocasión amerita que hablemos de tartas. Y si había alguien a quien le gustaban las tartas era a la Reina María Antonieta.

Esto tiene un trasfondo histórico, pues esta reina no siempre fue del todo amante de las tartas. A pesar de pertenecer a la realeza austriaca, llevaba una vida un tanto más modesta que la que tendría posteriormente en Francia.

Cuando es llevada a Francia a causa de una alianza real, se le da una perorata de cómo debe vestir y como debe comportarse una chica europea en Versalles.

Al comienzo no se sentiría cómoda ante tanta opulencia y protocolo, pero ciertamente no demoraría muchos años en adaptarse a su nuevo estilo de vida.

El matrimonio con Luis XVI

Los matrimonios de la época eran concertados, de modo que quienes se casaban no sentían ninguna atracción por su cónyuge. Eso fue justamente lo que sucedió con María Antonieta y el rey Luis XVI de Francia.

Los dos eran prácticamente adolescentes cuando se casaron, así que posiblemente no tenían mayor conocimiento de cómo intimar y llegar a tener hijos.

Aun Luis XVI no era rey cuando contrajeron nupcias, pero ya pesaba cierta presión sobre María Antonieta al no poder tener hijos, pues las criticas rondaban a causa de que las demás parejas si eran capaces de procrear.

Este estrés en María Antonieta generaría una afición por la moda, y sí… por las tartas, las cuales acompañaban en cada ocasión a la futura reina.

Cuando Luis XV muere, le sucede su nieto Luis, que se convertiría en el nuevo soberano de Francia. Luis también tendría aficiones, como fungir de cerrajero en sus tiempos libres, a manera de pasatiempo.

¿Por qué María Antonieta no podía tener hijos?

Pasaban los años, y aun la nueva reina no podía intimar con el rey, sin embargo ya iba creciendo algo de amor entre ambos, aunque eso no significaba que dejaría las fiestas y las tartas a un lado.

Los gastos que se hacían en pastelería eran exorbitantes, tanto para los residentes de Versalles como para la no tan querida reina, ya que cuentan que era sumamente aborrecida por todos en Francia.

Finalmente el rey Luis XVI y María Antonieta pudieron tener 4 hijos, y con ellos vinieron los problemas en Francia, ya que el despilfarro en Versalles generó una de las revoluciones más significativas de la historia: la Revolución Francesa.

Cuando la Reina quiso tener una vida más modesta, ya era demasiado tarde, y para que el odio del pueblo se incrementase sobre la reina, se inició el rumor de que la reina había dicho al pueblo que tenía hambre “Pues que coman pasteles”.

Se han cernido muchas historias alrededor de la Reina María Antonieta, que ya muchas veces no se distingue lo real de lo ficticio, de modo que su historia se ha convertido en una especie de mito, aunque lo de las tartas si fue verídico.

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